
En la actualidad nos hallamos sumergidos en un mundo que esta cambiando continuamente. Y es de esperar que en los próximos años van a ser mucho más aceleredados esos cambios, modificando irremediablemente muchos aspectos de la vida cotidiana. Por eso no es de extrañar que la educación se halla constituido en el tema de moda; todos coinciden en afirmar que esta mal, que es necesario replantearla, que esta divorciada de la sociedad a la cual sirve, entre otras muchas cosas.
Es especialmente entre los mismos protagonistas de la educación, es decir, los docentes, donde más se escucha despotricar del estado actual del proceso educativo, pero generalmente queda solo en palabras vacías que se olvidan después de la reunión o el congreso. En las aulas todo permanece igual; ¿de cuantos profesores innovadores podemos hablar?, son realmente muy pocos si se mira la proporción del gremio. En las aulas sigue mandando la tiza, el tablero y la memoria como estrategias pedagógicas.
Pero que se puede esperar cuando en la mayoría de los casos se desconce olímpicamente los conceptos propios de la profesión. ¿Cuántos docentes están en condición de responder acertadamente a un cuestionario que se les realice sobre algunos términos básicos de su profesión: currículo, competencia, indicador, estándar, entre muchos otros que deben formar parte de su jerga profesional?
Y es que en nuestro entorno existen aún docentes con la concepción arcaica de que el maestro es aún el poseedor de la verdad, de los saberes y que estos son estáticos, verdades absolutas que no cambian, que no se modernizan, que no se cuestionan y por eso llegan a las aulas con unas clases mecánicas y mecanizadas después de muchos años de practicarlas.
Si no es ahora, ¿cuándo?. Debemos concientizarnos que lo mínimo que debemos hacer es conocer todos los conceptos inherentes a nuestro quehacer para poder aplicarlos no bajo el método tradicional, sino a través de la innovación que nos trae las Tic. El tiempo evoluciona y la tecnología también, no se puede seguir escuchando la famosa frase de disculpa "es que a mi la tecnología me atropella" Estamos en la obligación de actualizarnos y tomar nuestra profesión en serio, involucrarnos con su terminología y apropiarnos de ella. Es la única manera de mantenernos vigentes en un mundo que cada vez reclama más de nosotros.

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