
Cuando nos encontramos con una palabra, un concepto o un tema completo que antes desconocíamos, nuestro cerebro empieza a funcionar y la adrenalina corre por nuestro cuerpo; nada es más emocionante que aprender algo nuevo, es este el ejercicio del cerebro, lo que lo saca de su inactividad y nos evita después el Alzaheimer.
Nuestra vida debe ser una continua retroalimentación, una incensante búsqueda de conocimientos que debemos organizar en una especie de mapa conceptual mental, al cual podemos acceder cuando lo necesitemos para relacionarlos con otros nuevos y así sucesivamente.
Profundizar en los diferentes aspectos de un tema, es hacernos profesionales en él, es adquirir confianza y hacernos confiables para los demás, máxime nosotros que como educadores estamos en la obligación social y moral de actualizarnos cada día para dar lo mejor a todas aquellas personas de las que somos responsables: los estudiantes.

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