Con frecuencia se habla de la necesidad de integrar la educación a las nuevas tecnologías, pero en ninguna otra área como en lengua castellana se evidencia esta necesidad; con anterioridad había afirmado que semánticamente la palabra "analfabeta" había cambiado su connotación saliéndose del esquema tradicional y limitante de no saber leer ni escribir en un texto impreso para acomodarse hoy en día al desconocimiento del uso de las herramientas tecnológicas.Desde este contexto se puede afirmar que en la actualidad hay muchos "analfabetas" graduándose en las instituciones educativas y lo triste es que somos nosotros los docentes los que estamos contribuyendo a que estos salgan disociados de un mundo real que les exige un conocimiento mínimo en el manejo del ciberespacio. ¿Pero que se puede esperar de un docente que desconoce estas mismas herramientas? Nadie puede dar lo que no tiene y en esta medida nos debemos cuestionar profunda y seriamente sobre el rol que desempeñamos y sobre todo de nuestra disposición al cambio, a la adquisición de estos nuevos aprendizajes y a la metodología adecuada para transmitir a los estudiantes el conocimiento y sobre todo el uso de los recursos que encuentra en la red.

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