domingo, 10 de mayo de 2009

¿PARA QUÉ LEER CUENTOS?

Si, ¿para que leer cuentos? máxime ahora donde existe una infinidad de distracciones audiovisuales que aportan entretenimiento sin mucho esfuezo. Donde hay tan poco tiempo para nosotros mismos.
Si pensamos un poco, nos damos cuenta que aquí radica la crisis que la fantasía viene presentado desde hace algunos años, donde el afán de realidad, de sustentación física de todo lo que nos rodea, ha delegado al niño que alguna vez fuimos a lo más profundo de nuestro abismo interior.
En este mundo no caben los cuentos, esa construcción en el vacío que lo único que pide de nosostros es una entrega incondicional al mundo que nos ofrece, una suspención temporal de la incredulidad como plantea Coleridge.
En este tiempo de tantos ruidos y tan poco silencios, se hace necesario más que nunca encontrarnos con nosotros mismos en lo más íntimo y familiar que tenemos: La fantasía.
Tenemos que volver a construir palacios interiores, crear nuestro propio espacio y la forma ideal de hacerlo es entregarnos a las páginas de un cuento.